Entre tanta gente que presume haber leído El Principito, sospecho que pocos se detuvieron a leer con atención la dedicatoria. Y es una lástima, porque allí empieza una historia tan interesante como el propio libro.
¿Y si Scaloni dirigiera tu compañía?
Mientras algunos dirigentes siguen creyendo que liderar consiste en dar órdenes, juntar cámaras y tener siempre la última palabra, Scaloni armó un campeón del mundo desde la humildad. Escuchando, rodeándose de gente capaz y poniendo al equipo por encima de los nombres. Quizás la mayor lección de management de los últimos años no salió de una escuela de negocios. Salió de un vestuario. En este artículo comparto algunas reflexiones que me motiva la serie recientemente estrenada sobre "El Método Scaloni", y por qué muchas organizaciones podrían aprender más de esa experiencia que de unos cuantos manuales de liderazgo. Ya que formar un equipo campeón es mucho más complejo que juntar las mejores estrellas de cada puesto.
El Cabildo Corporativo: ¿Revolución o Gatopardismo?
Muchas organizaciones hablan como revolucionarias… pero funcionan como un viejo Cabildo colonial defendiendo privilegios, cuidando sillones y discutiendo cambios siempre y cuando no cambie nada importante. De eso trata este nuevo artículo. De empresas que llenan auditorios hablando de transformación mientras castigan al que cuestiona, premian la obediencia y maquillan de modernidad con estructuras que hace años dejaron de entender el mundo que tienen adelante. La verdadera revolución organizacional nunca empieza en el discurso. Comienza cuando alguien decide tocar aquello que durante demasiado tiempo parecía intocable.
Jarrones chinos y futuros ajenos.
Existe una pregunta muy molesta que casi ninguna organización se anima a discutir en serio: ¿Quién debería decidir el futuro de una empresa? ¿Los que van a vivirlo… o los que ya se están yendo? En este artículo reflexiono sobre liderazgo, generaciones, planes estratégicos, egos corporativos y una anécdota personal que me dejó pensando más de lo esperado. Y sí… también sobre esos “jarrones chinos” empresariales que nadie sabe muy bien qué valor aportan, aunque todos conocen el costo de mantenerlos. Quizás el problema no sea diseñar el futuro. Quizás el problema sea creer que el futuro nos pertenece.
Ni héroes emprendedores, ni villanos corporativos
Escribí este artículo con la idea de que dejemos de idealizar. Porque hay relatos que están envejeciendo mal. Ese que dice que emprender te vuelve automáticamente libre, feliz y realizado. Y el otro, el que pinta a toda corporación como una máquina gris de triturar almas. Ni el emprendedurismo es una epopeya permanente, ni las corporaciones son necesariamente el enemigo. Después de haber estado en ambos lados, aprendí que entre el garage y el directorio hay una enorme paleta de grises llamada vida real. Ni héroes emprendedores. Ni villanos corporativos. Los invito a leerlo.
El juego de las organizaciones: lo que nadie te cuenta
Hay juegos que vienen con reglas claras. Este no. En las organizaciones, muchas veces el reglamento no está escrito. Se va armando en el momento… mientras se juega. Y lo curioso es que algunos parecen conocerlo de memoria, aunque nadie lo haya explicado. Uno entra creyendo que alcanza con hacer bien las cosas. Hasta que un día siente que el partido cambió… y nadie avisó. Este no es un artículo sobre teoría. Es sobre eso que pasa cuando empezás a darte cuenta. Si alguna vez sentiste que estabas jugando un juego sin reglamento, pero donde igual había ganadores y perdedores…probablemente esto te interese.





